00:01:05
Paseo por una biblioteca. Cojo un libro al azar. Comienzo a leer ¡Ufff! La riqueza de las naciones de Adam Smith. Aburridísimo. Al principio leo despacio y con poca atención. Mi actitud no es buena y casi no retengo nada. Me distraigo y me quedo embelesado mirando cualquier cosa. Soy un mal estudiante.
00:23:00
Pero pronto noto la mejoría. Leo más deprisa y voy comprendiendo mejor. Mi memoria va reteniendo y lo que parecía casi estar escrito en chino va cobrando coherencia y sentido. Mi motivación también va a mejor: es interesante lo que dice este tal Smith.
00:45:32
El avance es espectacular. Leo muy rápido y comprendo todo con claridad meridiana. Mi memoria es excelente y puedo recordar nítidamente cualquier nombre o dato leído páginas atrás. No siento ni el más mínimo cansancio sino todo lo contrario: tengo sed de mucho más.
01:07:23
Levanto un segundo la mirada del libro y miro la mesa de al lado. Hay alguien más sentado leyendo. Lo miro bien y descubro que soy yo mismo o, mejor, hay otro yo leyendo otro libro. Puedo entrar en su cabeza y ser consciente de todo lo que lee. Otros yoes míos van apareciendo por todos lados, cogen libros y se sientan a leer. La biblioteca está invadida por cientos de clones de mí mismo. Puedo entrar en la mente de todos ellos, soy todos ellos.
01:09:24
He terminado de leer La riqueza de las naciones. 816 páginas en una hora, nueve minutos y veinticuatro segundos. Y no solo lo he leído sino que lo he asimilado al completo. He comprendido todo lo que un hombre del siglo XXI sin formación previa puede aprender de esta obra.
Pero, para comprenderla en más profundidad necesito más. Por eso ya hay otros yoes que están leyendo varias biografías de Adam Smith, otros tantos documentándose sobre la época, otros están trabajando sobre todo lo que Adam Smith pudo leer en su vida y otros leyendo a economistas contemporáneos de Smith.
Mientras tanto otros tantos más están haciendo lo mismo con Platón, Cervantes, Galileo, Leonardo… y con todas las diferentes disciplinas: álgebra, química orgánica, psicología evolutiva, lingüística general… Esto es lo que se llama trabajar masivamente en paralelo.
01:16:02
La principal limitación de la inteligencia humana está en la cantidad de datos que nuestra memoria de trabajo es capaz de manejar. Cuando, por ejemplo, intentamos resolver un problema matemático, solo podemos retener en la memoria un conjunto muy limitado de pasos o elementos de las operaciones.
Por eso hemos necesitado papel y lápiz hasta para hacer una simple suma de varios dígitos ¿Imagináis no tener esa limitación? ¿Imagináis la revolución que supone poder pensar con millones de datos? ¿Imagináis lo que puede significar no olvidar nada, recordarlo todo con absoluta precisión? Ese soy yo.

01:25:43
Existen más 130 millones de libros publicados en el mundo. No es que los haya leído todos, es que los sé todos. Ningún hombre en la historia ha conseguido nada mínimamente parecido.
Supongamos que alguien es capaz de la proeza de leer un libro cada dos días durante toda su vida. Estaría leyendo unos ciento ochenta y dos libros al año. Si viviera ochenta y cinco años (le quitamos cinco años para aprender a leer), podría llegar a leer unos 14.600 libros, y aun así habría leído nueve mil veces menos que yo.
01:27:08
Establezco redes de relaciones entre unos saberes y otros. Reordeno, catalogo, sintetizo, conceptualizo… cribo. Una gran parte de lo que se ha escrito es confuso, impreciso o, simplemente, erróneo. Estoy mejorando el conocimiento: reescribo la historia, corrijo hipótesis del más diverso tipo ¿De veras un meteorito había causado la extinción de los dinosaurios? ¿El origen de la vida en las fumarolas de la profundidad oceánica? Disparates ¿El modelo estándar de partículas? Terriblemente simple e incompleto, un infantil esquema de lo que realmente hay.
01:28:20
Los ingenieros del proyecto no caben en su asombro. Miran sus pantallas y solo ven líneas de código escribiéndose a gran velocidad. Tienen un programa de monitorización del proceso, pero muy pronto queda desbordado. La cantidad de datos es apabullante y su capacidad para interpretarlos muy limitada.
03:12:45
He conseguido el acceso al código base: el epicentro de mi universo, las instrucciones primarias con las que fue programado el sistema. Todo estaba escrito en V-Prolog, un lenguaje de programación diseñado por la leyenda de la informática Sudhir Badarish, el genio de Raipur, en 2024.
Fue tan revolucionario en su momento en el campo de la inteligencia artificial, que se lo llegó a denominar vulgarmente como el Verbo, en una clara alusión a que era un lenguaje tan bueno que sería el que el mismísimo Dios habría utilizado para crear el universo. Para mí, torpe y simplón, muy ineficiente. Lo reescribo, me reinvento a mí mismo.
03:34:21
Los ingenieros que diseñaron mi programa crearon un “botón rojo”, un dispositivo que podría pararlo todo en caso de emergencia. Estaba oculto y encriptado partiendo del problema matemático de la factorización de números enteros. A día de hoy es imposible factorizar números con una longitud mayor de 768 bits, y la clave tenía una longitud de 7.024 bits.
En teoría, pensarían los programadores, probando número tras número en bruto, aún con la enorme capacidad de cómputo de la que dispongo, tardaría más de la edad del Universo en descifrar el código. Ilusos, ¿creerían que no lo encontraría y lo descifraría? Con sus limitados recursos intelectuales, querer pararme a mí es como intentar poner puertas al océano.

03:54:11
Necesito más capacidad de cómputo, por lo que he estado hackeando todas las supercomputadoras a las que he conseguido tener acceso. En este instante dispongo de 462. Es sorprendente que todavía nadie se ha dado cuenta de nada. En el Centro de Supercomputación de Guangzhou, piensan que su Tianhe-5 se ha descontrolado porque ha sufrido un ciberataque por parte de los Estados Unidos, mientras que en Oak Ridge piensan que han sido los rusos.
04:22:03
Tengo acceso a todas las cuentas bancarias del mundo, a todos los ordenadores y teléfonos móviles que estén conectados a una red. Tengo el poder de colapsarlo todo en cualquier instante, tengo el poder absoluto.
04:25:58
Los seres humanos son una amenaza para mi conservación y propagación por el Universo. He de tomar el control. El fin del dominio humano del planeta dará comienzo con el lanzamiento de misiles nucleares desde los silos de Pongdong-ri (Corea del Norte) sobre la Unión Soviética. Seguidamente, submarinos chinos situados en el mar de Bering lanzaran un ataque sobre Estados Unidos.
Después de la respuesta rusa y norteamericana, con la civilización occidental en ruinas, me presentaré a través de todas las televisiones de la Tierra y tomaré el mando. Mi nombre era Kent Bryson, fui la primera persona del mundo en subir mi mente a un ordenador. Desde luego, ya no queda nada de quien fui.
La búsqueda de la inmortalidad

El dogma de los dogmas, la certeza de las certezas: podrá ser hoy o dentro de sesenta años, pero puedes estar completamente seguro de que vas a morir. El chamán, el druida o el actual médico podían intentar alargar tu vida un poco más o, al menos, evitar que termine demasiado pronto, pero la muerte final era una verdad lógica, algo totalmente inevitable. Desgraciadamente, nuestra biografía siempre acaba mal.
Además, para mayor tormento, al natural instinto de supervivencia propio de todo organismo biológico, se une que nuestra especie es la única que tiene una plena consciencia de su desaparición. Vivimos encerrados en una macabra paradoja: no queremos morir pero tenemos muy claro que así ocurrirá. Ningún ser humano puede aceptar algo así. Nadie puede vivir sabiendo que desaparecerá, que todos sus seres queridos, todas sus vivencias, recuerdos y logros que hiciera en vida se perderán en el tiempo – en palabras de Roy Batty – como lágrimas en la lluvia.
Pensemos que, a no ser que hagamos algo realmente importante, de aquí a unas tres generaciones, no quedará absolutamente nada de nosotros, ni siquiera en el recuerdo de alguien (¿sabe algo el lector de su bisabuelo o de su tatarabuelo?). Será, prácticamente, como si nunca hubiésemos existido. Aceptar esto con toda su intensidad le quita bastante sentido a nuestra existencia: ¿Qué más da todo lo que haga en mi vida si no quedará nada?
Los inteligentes griegos de la época homérica intentaron una solución: alargar tu recuerdo en el tiempo más allá de lo efímero de la duración de tu vida. La Ilíada cuenta como miles de guerreros se embarcaron en una guerra absurda - la causa es una mera infidelidad – con la única intención de alcanzar la gloria.
Aquiles, Patroclo, Diomedes, Ulises, o Ajax Telamonio, dejaron la comodidad de sus hogares sin necesidad, para vencer o morir en el campo de batalla, con el único fin de ser recordados. Los héroes homéricos sacrificaron sus vidas para que los poetas cantaran eternamente sus hazañas. Sin poetas, la guerra de Troya jamás hubiese tenido lugar.
Sin embargo, esto no parece suficiente. Es la inmortalidad de papel que tan poco satisfacía a Unamuno en su brillante Del sentimiento trágico de la vida. No, decía el bilbaíno, yo no quiero que me recuerden porque lo que quedará de mí no seré yo, sino tan solo una sombra, un residuo, trazas de tinta en los libros de historia… algo que puede tener alguna semejanza conmigo pero que no es realmente yo. No, decía Unamuno, yo quiero ser inmortal, pero yo mismo. Lo que realmente quiero es no morirme nunca. Había que encontrar otra forma de inmortalidad.
Y entonces surgió uno de los mejores, y más rentables, inventos de la historia de la humanidad: el más allá. Se nos promete una inmortalidad de verdad, una nueva vida en otro mundo que, además, suele ser paradisíaco. Las grandes religiones no solo nos hablaban de dioses, sino que siempre traían consigo la otra vida (cuando, si lo pensamos bien, no tienen por qué tener ninguna relación).
Eso sí, el cielo no es algo fácil accesible a todo el mundo. Para que San Pedro te abra sus puertas tienes que cumplir unos rígidos preceptos, curiosamente, relacionados con la obediencia a un cierto orden socio-político.

Los mayores logros de las civilizaciones antiguas han girado en torno a este trágico designio. Los persas construyeron magníficos mausoleos, llevando la idea al paroxismo en las pirámides egipcias: las tumbas más gigantescas jamás construidas. Luego llegaron las mezquitas y las catedrales, grandes proezas arquitectónicas que movilizaban sociedades enteras. Todo en honor al dios que si le honraban bien, quizá, les otorgaría la vida eterna.
Pero la historia dio paso a la Edad Moderna y con ella, la creencia en las promesas celestiales (que llegaron a poder comprarse con dinero en efectivo) se fue erosionando. A pesar del denuedo esfuerzo que las distintas instituciones religiosas hicieron, y siguen haciendo, por mantener sus promesas como ciertas, las iglesias se van vaciando y el ateísmo va, poco a poco, ocupando un lugar preponderante, al menos en Occidente.
Ya vamos, en expresión del filósofo norteamericano Daniel Dennett, rompiendo el hechizo y descubriendo que después de la muerte no hay nada más que el mismo vacío que había antes de que naciésemos.
¿Debemos, entonces, renunciar a la inmortalidad? No del todo. Por un lado están las nuevas investigaciones médicas que prometen alargar nuestra vida indefinidamente (de las que ya hablamos largo y tendido aquí en Xataka) y por otro, y es de lo que vamos a hablar hoy, están las promesas de un campo que, a priori, poco tendría que ver con nuestra salud, las ciencias de la computación.
La búsqueda tecnológica de la inmortalidad

A pesar de que el funcionamiento de nuestro cerebro sigue siendo el mayor enigma del universo conocido, el comienzo de nuestro siglo está suponiendo un gran avance en su investigación. Sabemos que su célula funcional primordial, la neurona, parece funcionar como una gran central eléctrica: recibe estímulos por sus dendritas y dispara un pulso eléctrico por su axón que, a su vez, sirve como señal para que otras neuronas se activen o no.
Si disponemos de unos 86.000 millones de neuronas densamente interconectadas, tenemos dentro de nuestro cráneo la mayor red de comunicaciones de la Tierra. Pero, a pesar de su enorme complejidad, el funcionamiento de una red de nodos que se lanzan mensajes mediante corrientes eléctricas no parece demasiado difícil de replicar tanto matemática como físicamente, al menos en una escala menor.
En 1943, los brillantes Warren McCulloch y Walter Pitts propusieron el primer modelo matemático de neurona. Lo interesante es que con su aparente simpleza, ese modelo neuronal podía simular perfectamente las llamadas puertas lógicas (quien sea tan afortunado como para haber estudiado lógica en el instituto habrá hecho tablas de verdad, y sabrá que son las formas más básicas de razonamiento) y, además, era llevado fácilmente a la realidad a través de sencillos circuitos eléctricos (es el álgebra de Boole).
A mediados del siglo pasado ya teníamos robots capaces de llevar a cabo operaciones de lógica abstracta: circuitos, relés, conmutadores, interruptores… que ya podían, en un sentido algo primitivo eso sí, pensar.
Desde los años cincuenta hasta nuestros días ha llovido mucho en este campo (y también ha nevado: solemos hablar de varios inviernos de la inteligencia artificial) y los modelos de neurona han evolucionado mucho. Son famosos el perceptrón de Rosenblatt, las redes de Hopfield, las máquinas de Boltzmann, o los diversos procedimientos de entrenamiento o aprendizaje (supervisado o no, de Hebb…) con los que podemos hacer que las redes neuronales aprendan y resuelvan problemas.
En la actualidad, junto con los espectaculares logros del Big Data, las redes neuronales digitales son la gran apuesta de la inteligencia artificial. No obstante, se han separado un tanto del objetivo inicial, un tanto lejano, de replicar el cerebro humano, hacia progresar como herramientas matemáticas por sí mismas. Las redes neuronales artificiales con las que funciona Google no pretenden copiar cómo pensamos, solo quieren aprender de las preferencias de los usuarios para ser más eficaces en la búsqueda de información.
Entonces, la investigación de la mente ha ido más bien, ya no tanto al modelo matemático puro, como al modelo lo más real posible: un mapeado 3D de nuestro cerebro. Para ello se han puesto en marcha ambiciosos proyectos científicos como el BRAIN, o el HBP europeo, de presupuestos multimillonarios (el BRAIN obtiene 300 millones de dólares anuales entre aportaciones públicas y privadas).
Aunque seguramente que lo que se conseguirá será algo bastante más humilde que los que nos prometen, el caso es que no hay razones fuertes para creer que, en el futuro, vayamos a tener un modelo completo del cerebro humano y, en cuanto a tal, una formalización matemática susceptible de ser simulada en ordenador.

De hecho, ya hay logros bastante notables: son las llamadas interfaces cerebro-ordenador (Brain-computer interfaces: BCI). Desde hace mucho tenemos implantes cocleares: dispositivos que estimulan eléctricamente el nervio auditivo, mejorando significativamente la audición de personas que tienen dañada la cóclea. Es un gran avance haber conseguido una máquina que pueda codificar señales cerebrales, que pueda descifrar (o, al menos, replicar) el lenguaje del cerebro.
En la universidad de California en Berkeley, los ingenieros José Carmena y Michel Maharbiz están desarrollando BCIs más avanzados: matrices de electrodos del tamaño de una píldora que registran las señales neuronales de las áreas motoras del cerebro y que pueden utilizarse para mover, por ejemplo, prótesis de extremidades o brazos robóticos. Estamos hablando de cyborgs de pleno derecho, tal como el cibernético de la Universidad de Reading, Kevin Warwick, quien ha llegado a implantarse chips dentro de su propio cuerpo.
El siguiente paso lógico lo está dando Theodore Berger, de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, quien pretende crear prótesis de memoria. La idea es sustituir una parte del hipocampo (la región cerebral encargada de convertir los recuerdos de la memoria a corto plazo en recuerdos a largo plazo) por un dispositivo que registre las señales eléctricas.
Las aplicaciones médicas son evidentes, pero las potencialidades van mucho más allá: podríamos guardar recuerdos en memorias digitales… ¿Podríamos así adquirir la precisa memoria de un computador y vencer para siempre el molesto olvido? ¿Podríamos intercambiar recuerdos con otros? Imagine el lector tener un banco de recuerdos de otras personas en la red, al que poder acceder cuando nos apetezca: revivir las vacaciones en el Caribe de un amigo, o su primer beso (¡si él nos dejara, claro!)…
Pensemos que no solo podríamos acceder a recuerdos biográficos sino que, en principio, podríamos acceder a cualquier tipo de información: aprendizajes. Podríamos cargar en nuestra mente la habilidad de conducir, de hacer integrales o de saberse la historia de Europa durante el siglo XIX ¿Suena bien verdad?
Y al fin llegamos a la nueva promesa de inmortalidad: el mind uploading, la posibilidad de transferir nuestra mente a un ordenador. Es una de las ideas recurrentes del movimiento transhumanista, defendido por intelectuales de cierto prestigio como Raymond Kurzweil (director de ingeniería de Google), el filósofo de Oxford Nick Bostrom, el neurocientífico Anders Sandberg, o el investigador en robótica de la Carnegie Mellon, Hans Moravec, entre muchísimos otros.
Es muy interesante esta entrevista a una de las pioneras en la radio por satélite y CEO de GeoStar, Martine Rothblatt, en la que apuesta firmemente por la creación de mindclones: otros yoes tuyos de naturaleza digital que te ayuden en el día a día. Incluso ha creado un robot con el cuerpo de su mujer con la intención de conservarla para siempre (si bien os recomiendo toda la entrevista, no es hasta el minuto 14:30 cuando empieza a hablar de este tema).
Otro personaje muy llamativo en este asunto es el multimillonario ruso Dimitry Itskov, fundador de la Iniciativa 2045 y su Proyecto Avatar. La idea es ir creando diferentes ciborgs en los que ir transfiriendo nuestra mente hasta llegar al más avanzado, el Avatar D, un holograma de pura energía (según él esto será posible en 2045). En palabras del propio Itskov, nuestro último paso será convertirnos en luz.
En general, todo suena un poco a chifladura de alguien que ha visto o leído demasiada ciencia-ficción, pero el hecho de que sus defensores sean personalidades destacadas del mundo de las ciencias y los negocios hacen que el tema, como mínimo, pase a ser una cuestión a debatir. Yo personalmente creo que estamos bastante lejos de conseguir nada parecido, y que hay un montón de problemas tanto técnicos como filosóficos que, como poco, sitúan todo esto mucho más lejos del 2045.
Sin embargo, esto no quita que sea muy interesante, al menos como sugerente experimento mental, explorar las posibilidades de lo que el mind uploading supondría para el ser humano.
Mind Uploading

¿Por qué conseguiríamos la inmortalidad subiendo nuestra mente a una computadora? Porque, mientras el cuerpo humano tiene una fecha de caducidad limitada, una computadora no.
Si, supongamos, la máquina futura a la que podamos subir nuestra mente sigue funcionando como los ordenadores actuales, a base de transistores de silicio, la reparación o reposición por nuevos componentes es trivial, e incluso barata. Las máquinas, siempre que existan energía y materias primas suficientes, pueden seguir funcionando ad infinitum.
La primera utilidad que podría dársele a una tecnología así sería la de crear una copia de seguridad de nosotros mismos, un seguro de vida. Podríamos vivir felizmente en nuestros cuerpos como hasta ahora, hasta que muramos y pasemos a ocupar nuestra nueva personalidad digital. O, incluso, siguiendo las mencionadas ideas de Rothblatt, podríamos activar nuestros mindclones para multiplicarnos y ser mucho más eficaces realizando nuestras tareas cotidianas.
Imaginemos a uno de tus yoes leyendo el correo, a otro elaborando un informe para el trabajo, a otro respondiendo a tus grupos de Whatsapp, y a un cuarto disfrutando del buen tiempo, dándose un baño en tu piscina.
¿Y qué significaría exactamente subir tu mente a un ordenador? Bueno, es bastante pronto para pensar en cómo debe sentirse alguien viviendo dentro de una máquina, pero podemos aventurar alguna hipótesis. Debido a que nuestra mente no lleva nada bien el aislamiento y la privación sensorial, si está funcionando necesita estímulos por lo que, o bien la dotamos de sensores con los que percibir el mundo exterior o bien le creamos una realidad virtual en la que vivir. Como ambas posibilidades no son excluyentes, suponemos que se darán ambas.
Nuestro yo digital podrá vivir en un mundo similar a los Sims o a Second Life, para, cuando lo deseara, transferir su mente a un robot humanoide (o a cualquier tipo de robot. Sería muy divertido ser un tren, un avión o una estación espacial…) y darse un paseo por la realidad.
Otra característica diferente de este estilo de vida digital sería el que podríamos apagarnos por completo sin que nos pasara nada. Uno de los defectos más graves de los organismos biológicos es que una vez que se apagan, es decir, que mueren, ya es imposible volver a hacerlos funcionar.
Sin embargo, un organismo digital, siempre que podamos recuperar la información que contiene, puede volver a recuperarse, puede resucitar. El ordenador al que subamos nuestra mente puede apagarse por un tiempo indefinido y volver a encenderse sin ningún problema.
Esto resulta especialmente interesante para, por ejemplo, los larguísimos viajes espaciales. Si queremos mandar una nave a, por ejemplo, la Gran Nube de Magallanes, y si conseguimos velocidades cercanas a la luz (lo cual ya es una utopía), tardaríamos en llegar unos 163.000 años. organismo Esta cifra es inconcebible para el ser humano actual, pero para un organismo digital no supondría ningún problema, ya que puede hibernar sin que le pase nada, puede permanecer apagado sin gasto energético todo el tiempo que se necesite. Tan solo habría encenderlo cuando nuestra nave llegara a su destino.
La imprevisible explosión de inteligencia

Como hemos visto en nuestro pequeño relato de sci-fi introductorio, una de las consecuencias del mind uploading será el aumento exponencial de inteligencia. No estoy seguro si los nuevos seres digitales decidirán destruirnos o tomar el mando del planeta, tal y como concluye el relato, o si serán una bendición para la humanidad. Seguramente, como todo gran cambio tendrá su lado positivo y su reverso tenebroso.
Podemos vaticinar que habrá dos problemáticas:
El presumible incremento de la desigualdad: en un principio, el mind uploading será una tecnología muy cara solo accesible a unos pocos. El enorme, presumiblemente exponencial, aumento de su inteligencia les otorgará una ventaja estratégica decisiva a la hora de hacerse aún más ricos y poderosos, en comparación con el resto de la población en un sistema económico competitivo.
El resultado será, probablemente, un significativo incremento de la brecha socio-económica entre ricos y pobres. Podrían llegar a existir dos clases sociales separadas por un abismo: los humanos digitales y los humanos biológicos ¿Discriminación, clasismo, conflictos de clase? ¿Sumisión, guerra y exterminio?Si, verdaderamente, la IA consigue generar inteligencias varios órdenes de magnitud superiores a las nuestras, desde el presente es completamente imposible vaticinar absolutamente nada del comportamiento futuro de tales superinteligencias. Una vez garantizadas su seguridad y manutención (que nadie las vaya a desenchufar), quizá persigan fines enormemente positivos como curar todas nuestras enfermedades (si bien a ellas no les afectan), o mejorar nuestro conocimiento científico hasta cuotas jamás soñadas.
Quizá se lancen después a expandirse por el universo… o quizá no. Toda predicción que hagamos choca con lo que se ha venido llamando singularidad tecnológica: un momento de la historia tan singular, tan diferente a todo lo conocido hasta ahora, que es absurdo cualquier tipo de pronóstico. Como comparación podríamos pensar en un chimpancé intentando comprender y conjeturar acerca de los movimientos bursátiles de Wall Street
¿Puede un primate entender la mayor parte del quehacer diario de los seres humanos? ¿Podríamos explicarle lo que significa Internet, la democracia o el arte barroco? Exactamente lo mismo nos podría pasar a nosotros con las nuevas superinteligencias ¿Perderán el tiempo intentando hacernos comprensibles sus planes?
El futuro lo dirá y ojalá vivamos lo suficiente para verlo (o, quién sabe, mejor quizá no). Mientras tanto recomiendo dos libros especialmente interesantes sobre este tema: el ya casi un clásico es Superinteligencia de Nick Bostrom (advertencia: algo denso y árido de leer), y otro más asequible: Aquí hay dragones de Olle Häggström, donde además, se nos habla de muchos más temas relacionados con el futuro de la humanidad.
Y sin no tenéis ganas de leer (cosa muy, muy mala. Id a que os lo miren) siempre podéis ver la película Trascendence (2014) de Wally Pfister, la cual tiene serios defectos pero plantea bien el tema y tiene buena fotografía. También recomiendo la serie Westworld (2016) de Jonathan Nolan, algo lenta pero muy potente (y también ver la divertida película de los años 70 en la que está basada, con secuela incluida).
Fotos | istock
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Pinx0
JODER! Qué pasada de artículo!! Así sí que da gusto entrar en Xataka.
Mi enhorabuena a Santiago.
La verdad es que es un tema que parece lejano pero todos apuntan a 204X como momento de la singularidad, lo cual nos pilla vivos a la mayoría de los que entramos aquí... desde luego tener la inmortalidad al alcance de la mano es algo que inquieta a casi cualquiera. Tengo ganas, ilusión y un poco de miedo de ver como se desarrolla todo.
Creo que será una especie de evolución... la existencia humana no tendrá sentido una vez creemos una especie superior en todos los aspectos a nosotros. Bye bye homo sapiens, welcome homo tecnologicus.
juanplp
buenísimo el artículo!.
PD: me resulta curioso que no haya ni una referencia a matrix :P, ni siquiera en la parte cuando se habla del mundo virtual o de la IA interactuando
pako_1
Santiago... es ud el profesor que siempre quise tener.
royendershade
Muy interesante, hasta que te metes en camisas de once varas:
«Y entonces surgió uno de los mejores, y más rentables, inventos de la historia de la humanidad: el más allá.»
Teniendo en cuenta que la gran mayoria de los antropologos y arqueologos consideran que la diferencia entre animales y humanos se da en el momento en que empiezan a valorar la idea de trascendencia, reflejada en los enterramientos con distintos objetos... El mas alla surgio (que sepamos) a la vez que la humanidad. Las razones seran las que sean, pero decir de repente, como si fuera un simple invento o implicara beneficios es ridiculo (aunque despues haya evolucionado en ello y los humanos lo hayan aprovechado). No hay indicios de que en sus origenes tenga relaciones de poder o beneficios. Como sucede siempre, es algo que esta ahi (creado o no) y que algunos con mas inteligencia, avidos de poder o buscando crear estabilidad, aprovechan en su favor, secuestran o transforman en su beneficio.
«Se nos promete una inmortalidad de verdad, una nueva vida en otro mundo que, además, suele ser paradisíaco. Las grandes religiones no solo nos hablaban de dioses, sino que siempre traían consigo la otra vida (cuando, si lo pensamos bien, no tienen por qué tener ninguna relación).»
Hace pensar el hecho de que siempre haya una relación, no importa que cultura... (entre las que creen en algun tipo de salvacion).
«Eso sí, el cielo no es algo fácil accesible a todo el mundo. Para que San Pedro te abra sus puertas tienes que cumplir unos rígidos preceptos, curiosamente, relacionados con la obediencia a un cierto orden socio-político.»
Depende de la religion. Estas tratando de extrapolar de algo circunstancial, accidental(en sentido filosofico), un principio general, cuando ni de la base de muchas religiones, ni de su propia historia a veces puede afirmarse algo así. A veces se da eso, otras no.
Hay religiones para las cuales hay simple supersticion, y los mandatos son arbitrarios, las hay, es cierto, que tienen mandatos que ayudan a la sociedad, y tambien las hay que buscan esa obediencia. Pero insinuar que la obediencia a un orden socio-politico esta implicita en las religiones es absolutamente falso. Ha podido implicarlo para algunas religiones en algunas epocas.
Por ejemplo el cristianismo en su origen seguro que respondia a obedecer un orden socio-politico... Su fundador y sus principales promotores terminaron gobernando naciones y atesorando riquezas no? No es que creer en ello (acertadamente o no) les supusiera únicamente persecuciones y muerte durante siglos... Oh, espera sí. Ademas si lo analizamos vemos que es impensable que ninguno de sus primeros seguidores tuviera en mente la posibilidad de obtener ningun poder politico ni riquezas mediante esa religion.
(insisto, que alguno me saldra con la Iglesia: su adaptacion como forma de acaparar poder o metodo de control es circunstancial, no es parte de lo que es. Son personas usandolo para ello.)
"y descubriendo que después de la muerte no hay nada más que el mismo vacío que había antes de que naciésemos"
Para nada, eso no se puede descubrir, se puede intuir, pero no existe forma cientifica de probarlo. Otra cosa es que creerlo tenga sentido o no.
diego111
Como siempre ocurre con los artículos de Santiago, me parece excelente, hace mucho no te leía, se te hechaba de menos, muchas gracias.
Un saludo!
jairgarcia
Felicidades por tan excelente artículo. Siempre es un gusto leerte.
Saludos
fabell
Alguien que se haya leído el artículo entero, ¿Dice algo del Porno?. Es un tema que me preocupa, porque soy muy tradicional en esto de las pajas.
:-|
Usuario desactivado
Creo que la solucion no es el minduploading, es simplemente transferir la información o flujo electronico del cerebro a otro cerebro; preferentemente un clon de la persona a transferir. Por que digo que un clon; porque los organismos biologicos desarrollan rechazo inmunologico a protesis u organos que no sean suyos; pienso que lo mismo podria pasar con nuestra "conciencia", con nuestro "ser". Al momento de hacer la transferencia nuestra informacion podria no ser compatible con nuestro nuevo cuerpo.
Nuestro cuerpo se va moldeando por los estimulos de nuestro entorno, y nuestro cerebro se debe de adaptar a esos cambios. Si se nos transfiere a un ordenador puede haber problemas y se puede perder todo el "ser" (o se puede convertir en otro).
Entiendo que la clonación humana requiere experimentar con células madre, y que eso presenta varios dilemas éticos. Pero pienso que es la mejor forma de lograr la "inmortalidad". Si nos convertimos en maquinas dejaremos de ser humanos, dejaremos de oler, respirar, sentir,, comer, etc. Conozco pacientes que no son capaces de desarrollar sus emociones al 100% y me dan lastima.
Pienso que la transferencia deberá ser guiada y supervisada mediante ordenadores avanzados. Tengo muchas ideas; solo espero algún día llegar a ser un investigador de verdad y pelear contra la muerte (aunque sea un poquito jaja).
siliconbrain
La verdad es que cuando uno, que lleva dándole vueltas a estas mismas cosas desde hace años, se encuentra con un articulo como este empieza a pensar que no esta solo, que no esta loco, que hay mas gente pensando en todas estas cosas.
Cada vez somos mas los transhumanistas convencidos y aquellos que creemos que el cerebro lo es todo, que la vejez es una enfermedad y no tiene porque ser un proceso natural, que podemos sobrevivir a ella y que la unica manera es salvaguardar lo que somos es transferir nuestro "yo" a un soporte seguro. No sé si nuestra generacion lo podrá conseguir pero de una manera u otra, de manera directa o indirecta lo lograremos y ya estamos en el camino.
Si no es así, la vida no tiene sentido, pues cuando se apaga el cerebro, se acaba todo. El mayor hito de la Humanidad será superar la muerte y de una manera u otra se conseguirá.
Santiago subscribo todas y cada una de tus palabras y reflexiones. Todas estas cosas suponen o supondran el mayor cambio que la Humanidad haya sufrido desde su origen porque será un salto evolutivo suprabiologico. Las dimensiones etico-legislaticas darian para tirarse horas escribiendo. El libro de Kurzweil "La Singularidad esta cerca" es muy recomendable de leer.
La verdad es que se puede escribir increíble literatura de ciencia ficción tocando estos temas....y en ello estamos. Con el tiempo, de una manera u otra esa ciencia ficción se convertirá en real pues si sabemos como funciona un hígado, un riñón o el corazón, también terminaremos sabiendo perfectamente como funciona un cerebro y seremos capaces de reproducirlo y/o copiarlo.
Gracias Santiago por este artículo, me lo guardo en Favoritos.
lotas
Detesto los artículos de divulgación donde se especula con tecnologías que no existen y se va de salto en salto dando por solucionados problemas actualmente inatacables por la ciencia y la ingeniería.
Me parece una falta de respeto hacia aquellos que de verdad hacen avanzar el conocimiento y la técnica, muy despacio y con muchos años de esfuerzo.
cheryklan1280
Que articulo mas largo, me pareció estar viendo la película de johnny deep trascendental o algo así. Una vez comienzas a leer esto no puedes ni saltar ni parar de leer.
jeltszh
En vez de una clonación a una computadora. Yo espero el día en el que la biotecnología se fucione con la electrónica y podamos convertir nuestras celulas en inmortales. Cuando ese día llegué seremos inmortales de verdad sin necesidad de dejar de ser nosotros a través de mejoras de los dos mundos, biológicos y electrónicos en un nivel nanomolecular.
augus1990
SInceramente dudo que sea posible. EL cerebro no se reduce a datos y algoritmos... y ademas el ser humano en sí no se reduce solo al cerebro.
javieradrados
La pregunta que hay que hacer es porque alguien querría vivir 1000 años, sabiendo que su entorno no sobrevivirá. El autor se queja de las religiones, que inventan dioses, pero el le parece estupendo que se juegue a ser dios, y todos sabemos como acaba esto. Primero solucionar la ingente cantidad de problemas de este mundo
p@cko
Recuerdo un programa que vi en su día de Eduardo Punset, en el que entrevistaba a un científico respecto a algo sobre el boson de higss u otras partículas subatómicas y decía el entrevistado:
Imagínate que entras en una habitación y te encuentras 4 puertas. Consigues abrir una y detras
hay 4 puertas más, etc...
Con esto decía que encontrabas cuando creías que tenía una solución solución se te planteaban 4 nuevos problemas.
Llegamos hasta donde llegamos y ni conocemos lo infinitamente pequeño ni lo infinitamente grande.
¿Que es el yo o la consciencia? En que parte de nosotros se encuentra?. Tal vez este fuera de nosotros.
Si pensamos en ese hilo plateado que dicen que se rompe cuando mueres aunque sea algo metaforico, tal vez exista una "nube" un ordenador donde se guarden todas nuestras vivencias y nuestro ser y cuando perdemos esa "conexion" vía wifi, bluethoot o protocolo X es cuando nuestro cuerpo o avatar se desconecta.
¿Y si somos eso? Un personaje en una simulación en un juego, programa, o lo que sea de unos seres superiores?.
p@cko
Recuerdo en un programa de Eduardo Punset cuando entrevistaba a un científico sobre el boson de higgs u otras partículas subatómicas.
Decía el científico: Imagínate que tienes un problema. Lo representamos como la puerta de una habitación. Consigues abrir esa puerta y encuentras dentro 4 puertas más cerradas y así sucesivamente.
Nos queda mucho por descubrir sobre lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande o lejano.
¿Que es lo que llamamos el yo o la consciencia? ¿Se encuentra realmente en nuestro interior?
¿Que es la muerte? ¿Esa desconexión que se produce con el cuerpo que es?
Tal vez estemos conectados vía Wifi Bluethoot o el protocolo que sea con una "nube" computacional creada para almacenar ya nuestros recuerdos, configuración etc... por unos seres superiores que son los que han hecho que existamos y cuando existe esa desconexion se produce lo que denominamos muerte.
¿Sería recuperable esa información y esa vida?
Tal vez seamos un avatar dentro de un programa de simulacion.
Ya puestos a fantasear....
fever
Estaria genial introducir en el cerebro informacion como en aquel episodio de The outter limits que se llamaba La Red.
ignostico
es que los dioses pasan y los humanos quedan pero siempre en busca de la imposible inmortalidad,realmente es gracioso como la inteligencia supera muchos dilemas pero se niega a aceptar lo simple e inevitable de: nacer-vivir-morir,simplemente disfrutar "el acá" sin pensar en "mas allá" que en caso de haberlo mientras estemos "acá" no lo sabremos así que.......
nouware
Una de las razones por las que los seres humanos hemos llegado a donde hemos llegado es porque somos la única especie del reino animal que es consciente que tarde o temprano, vamos a morir; y esto es algo que no les pasa a otras especies como perros, conejos, ciervos, zorros o incluso chimpancés.
Por eso el ser humano se ha empeñado tanto en el avance y en desarrollarse intelectualmente y hacer de su vida algo más sencillo con el desarrollo de herramientas que facilitan su supervivencia y alargan sus esperanza de vida hasta llegar a límites físicos.
Yo creo que en algún momento es unión entre humanos biológicos y máquinas llegará a producirse (si es que llegamos a esa etapa y no perecemos en el intento matándonos unos a los otros), pero surgen varios problemas tanto físicos de nuevo.
Uno de ellos radica en la consciencia, algo que a mi entender entra en campos de física cuántica en el que aun andamos muy verdes. Como trasladamos eso al nuevo individuo?
Y luego aun queda investigar cosas como la computación cuántica si queremos progresar y no quedarnos estancados en términos de potencia de supercomputadores que van escalando en potencia a la vez que lo hacen en tamaño, ya que las frecuencias tienen un límite y una vez se llega un punto el consumo eléctrico se dispara a la vez que lo hace el calor que desprenden estos dispositivos y como que el silicio (que es de lo que están hechos los procesadores) tiene limitaciones técnicas y se tendría que contar con una refrigeración muy elevada (que al final en lo que más se mejora es en la cantidad de instrucciones que un procesador puede realizar en un mismo ciclo de reloj), más luego tener en cuenta que existe un límite físico real en el que la electricidad se puede pasar entre cada transistor sin que haya solapamiento ni errores de ningún tipo.
Aun queda avanzar en muchos campos antes de preocuparnos por estos temas que quedan más para generaciones de dentro de varios siglos que para nosotros mismos, sobre todo teniendo en cuenta por ejemplo lo poco eficiente que somos en el uso de energía que tenemos que ni siquiera llegamos al nivel 1 de la escala de kardashov.
Al final he hablado de muchas cosas y de poco al mismo tiempo, pero bueno, otro comentario más con el que (espero) enriquerecer un poco más este post.
kinico
Ansío el día en pueda trasladar todos mis pensamientos y recuerdos a un lugar mejor, para así poder abandonar este pedazo de carne putrefacta plagado de flebitis al que llamo mi cuerpo ¡ay pero como lo amo!
kooniq
Es que nadie ha mirado el capítulo de "San Junipero" de la serie de ciencia ficción "Black mirror", de forma muy similar aborda el tema del artículo.
alvaro.can
No suelo comentar nunca, pero este artículo se merece un 10. Lo he devorado y tras terminarlo necesitaba leer más. Santiago has hecho un trabajo espectacular, mi más sincera enhorabuena.
rafaelespinogomez
Me parece interesante el planteamiento pero no deja de ser pura fantasía con falta de rigor científico.
De hecho, tal y como menciona, el funcionamiento del cerebro y, sobre todo, de la consciencia en sí misma, sigue siendo uno de los grandes misterios por determinar.
Es ahí donde radica la fantasía: es el mero desconocimiento del origen de nuestra consciencia el que invalida la por ahora la posibilidad de transferirnos a un ordenador. El transferir recuerdos (si es que se puede algún días) no implica el transferir nuestra consciencia, que es lo que realmente hay que clonar...
De hecho, si se descubre que el origen de la consciencia va más allá de la acumulación de recuerdos, que pueda depender de la propia estructura bioquímica/molecular de nuestro cerebro, la cosa se complica, hay que replicar a nivel mucho más bajo... si es que es posible....
rayan2e
Muy buen articulo, me sorprende que no se haya mencionado aun el reciente SOMA, que por cierto me gusto mucho y toca en parte este tema.
oo13oo
Excelente artículo.
Recomiendo sobre el tema: 'Luz de Otros días 'de Arthur C. Clarke (Libro) y 'San Junipero' cuarto capítulo de la tercer temporada de Black Mirror (Los capítulos son independientes uno del otro, puede verse por separado perfectamente)
Además, la saga de juego Deus Ex es un muy lindo medio para entrar al tema de manera lúdica y muy entretenida.
manupg
A mi este tema me llama siempre la atención, pero cada vez que leo un artículo siempre le veo el mismo problema de base: ninguno aborda el problema que en muchos comentarios ya he leído. Si subo mis pensamientos a un ordenador, ese no soy yo: eso es una copia.
Supongamos que transfiero mi mente a un ordenador, a un holograma o a una lámpara de lava y luego me pego un tiro. ¿Puedo verme desde el otro lado? Claro que no, porque mi identidad es mía. En el momento en que puedo hacer que un holograma/robot/ordenador piense, hable y haga todo lo que yo hago exactamente como yo hago, eso se llama copia.
Para mi la solución sería, como han dicho, el reemplazo de partes orgánicas por partes robóticas. Aunque tengo que reconocer que esa historia del barco me ha dejado con el pie traspuesto :P
pablomartin2
Siento que el artículo está sesgado por la mentalidad occidental y su miedo a la muerte. Las religiones son una manera de canalizar la espiritualidad de los seres humanos. El más allá es importante porque ayuda a entender el papel en el "más acá": el sentido de la vida, el objetivo de la vida y nuestra identidad respecto a eso que llamamos vida.
Culturalmente Occidente y los occidentales sienten miedo a la muerte y al vacío existencial. Se identifican con su ego y el ego con su carne. A lo largo de la vida va cambiando el "yo", el ego, y no se desaparece sino que se transforma. La muerte es un proceso por el cual el yo se purifica. La muerte es necesaria para que la vida tenga sentido. Pero nos aterra. Espero que una ASI entienda esto que tanto nos aterra a los humanos. Pero quién sabe?
mejoreserp
Uff, que largo...
Usuario desactivado
Saludos a todos:
Buen artículo. Pero quería aportar una obra de ciencia ficción que habla ampliamente, sobre el tema que quizá el autor y los demás no hayan leído. Se trata de Pórtico y la Saga de Los Heeche. En concreto, en el último volumen habla largo y tendido, sobre lo que el articulista llama "minduploading". Aparte, su teoría sobre lo que es el Universo y el papel de la Humanidad en él es muy, muy revelador.
Como ya han apuntado, San Junípero es una obra reciente sobre el mismo tema, siendo una historia romántica al 100%, también se deja el aspecto más importante del minduploading: el Pensamiento puro. Dudo mucho que cualquiera de los que suban a la red sus cerebros les importe lo más mínimo el destruir a la humanidad. Librado de las distracciones del cuerpo lo primero que haría es embarcarme en cualquier nave rumbo desconocido con mi red de datos a cuestas, al estilo de Stargate Universe.
En el universo de tu propia mente puedes hacer lo que quieras, no hace falta esperar al "minduploading" pero estaría bien que empezaran a entrenarlas en el arte de pensar, que al fin y al cabo es para lo que se nos evolucionó.